Comunicación, Prensa y web

Confianza, influencia e integridad, el nuevo círculo de valor (*)

Hace un par de semanas, se presentó en Davos, la 16mo. Edición del Edelman Trust Barometer, una prestigiosa encuesta global que una vez más, demostró el vínculo entre confianza, influencia e integridad.

La investigación, que se realiza en 28 países y en la que participan 33.000 personas, tiene como objetivo medir el nivel de confianza en el gobierno, los medios de comunicación, las empresas y las ONGs.

Este año, uno de los datos más relevantes fue que si bien aumentó la confianza en estas instituciones, el crecimiento fue desparejo. Las personas informadas son mucho más optimistas que las que tienen menos. De hecho, en 2016 se registró la mayor brecha (12 puntos) entre ambos estratos.

Con respecto a las instituciones, las más confiables son las ONGs y las empresas, lo cual representa una enorme oportunidad para estas últimas. En Argentina, por ejemplo, la confianza en las empresas es 23 puntos superior a la del gobierno (53 versus 26).Pero un alto nivel de confianza no es sinónimo de influencia.

Hoy, son más influyentes los amigos o empleados que directivos, funcionarios o formadores de opinión.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué se confía en una institución pero no en quienes la dirigen?

Según este estudio, porque para confiar en alguien hay que considerarlo íntegro y aquí surge el problema: en una escala de 1 a 100, hay 25 puntos de diferencia entre el comportamiento ético esperado en los líderes y el real.

Es más, cuando se pregunta cuáles son los atributos más valorados en el liderazgo, la honestidad y la ética se ubican en los primeros puestos muy por encima de la innovación, la experiencia y la visión.

Por eso, para ser personas influyentes ya no alcanza con ocupar una posición de autoridad. Es necesario ser confiables y para serlo, la principal condición es la integridad. O sea, la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.

Los cristianos hemos decidido recorrer este camino y por esto es que me gusta tanto el Edelman Trust Barometer, una investigación global que año tras año confirma que estamos en el Camino correcto.

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(*) Esta columna también fue publicada en el Portal Empresa.org de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa.

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